Cádiz, de Benito Pérez Galdós. Episodio nacional nº8

Cádiz es el octavo de los cuarenta y seis Episodios nacionales que escribió Benito Pérez Galdós. Podéis acceder tanto a la biografía del autor como a su obra a través del Rincón Galdosiano.

Sinopsis de Cádiz

Cádiz es una novela histórica que refleja el ambiente agitado que se vivió en Cádiz en los inicios del constitucionalismo español y en plena gestación del primer texto constitucional en la historia española: La Constitución de 1812, que rompió con el absolutismo proclamando, entre otros, el principio de soberanía nacional. En este sentido, resulta interesante la definición de democracia que aparece en la novela:

La democracia es aquella forma de gobierno en que el pueblo, en uso de su soberanía, se rige por sí mismo, siendo todos los ciudadanos tan iguales ante la ley que ellos se imponen

Este episodio refleja, por tanto, un punto clave en la historia del constitucionalismo, pues fue en este momento cuando se rompió con el absolutismo y cuando se dejó atrás el Antiguo Régimen.

Pero, al margen de los acontecimientos históricos, que están narrados con precisión y exactitud, Galdós fusiona historia y ficción con la maestría que lo caracteriza. De esta manera, también encontramos en la novela una historia ficticia en la que aparecen temas como el amor o la venganza.

Contexto histórico

Para abordar mejor la lectura, siempre resulta interesante ubicarnos un poco en el contexto histórico en el que esta está ambientada. Para ello, debemos conocer que, como consecuencia del comienzo de la guerra de Independencia en la primavera de 1808, la población española empezó a reclamar defensa contra la invasión de los franceses. De esta manera, surgieron unas Juntas de Armamento y Defensa, que primero fueron locales y después provinciales y que, finalmente, desembocaron en la Junta Central Suprema, que se originó en el 25 de septiembre de ese mismo año en Aranjuez.

En 1810, esta Junta Central tuvo que desplazarse al sur debido al avance de las tropas napoleónicas, de manera que, finalmente, se estableció en Cádiz, que, por su peculiaridad geográfica, era la única ciudad que resistía al asedio francés. Allí, la Junta se disolvió para dar lugar a la convocatoria de Cortes Generales, cuya primera sesión tuvo lugar en septiembre de ese mismo año en la Isla de León.

Información de la obra

La historia comienza en febrero de 1810, en plena guerra de la Independencia española (1808-1814), y llega hasta mayo de 1811, cuando tuvo lugar una de las más sangrientas batallas de este conflicto bélico: la batalla de La Albuera, en Extremadura.

La primera parte del libro destaca quizá por su contenido político. En ella se refleja el ambiente expectante que se vivió el 24 de septiembre de 1810, cuando tuvo lugar la primera sesión de las Cortes en la Isla de León, a la que solo pudieron acudir 102 diputados por las complicaciones inherentes a un país en guerra. Este acontecimiento tuvo lugar en la Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo, situada en la Real Isla de León (Cádiz). En esta iglesia tuvo lugar una larga misa y fue, después de la lectura del Evangelio, cuando se procedió al famoso acto de juramento, en el que se formularon cuatro preguntas a las cuales los diputados fueron respondiendo de dos en dos: «Sí, juramos». Estas cuatro preguntas, Galdós las reproduce en la novela:

¿Juráis conservar la religión católica?

¿Juráis conservar la integridad de la nación española?

¿Juráis conservar el trono a nuestro amado rey don Fernando?

¿Juráis desempeñar fielmente este cargo?”

juramentocortes
Juramento de los diputados a las Cortes Generales. José Casado del Alisal, 1863.

Resulta interesante, además, que en la novela aparecen los personajes reales que acudieron a aquellas sesiones, como el obispo de Orense, que se negó a prestar juramento, o el diputado Diego Muñoz Torrero, quien tuvo un papel importante en la elaboración del texto constitucional. En este sentido, me parecen muy ilustrativas las palabras con las que Galdós se refiere a este discurso, así que las reproduzco textualmente:

El discurso no fue largo, pero sí sentencioso, elocuente y erudito. En un cuarto de hora, Muñoz Torrero había lanzado a la faz de la nación el programa del nuevo Gobierno y la esencia de las nuevas ideas. Cuando la última palabra expiró en sus labios y se sentó recibiendo las felicitaciones y los aplausos de las tribunas, el siglo decimoctavo había concluido”.

Por otro lado, la segunda parte del libro se centra más en el tema del honor y la deshonra. De hecho, hay una historia de amor entre dos personajes que desemboca en un fatal desenlace que recuerda quizá al teatro del Siglo de Oro.

Personajes

En Cádiz aparece un gran elenco de personajes, del cual me conformaré con presentar a los más importantes:

Gabriel de Araceli

Es el protagonista de la novela y quien narra todo en primera persona. Como ya dije en la reseña de Trafalgar (a la que podéis acceder pinchando aquí), Gabriel es el protagonista de la primera serie de Episodios nacionales (las diez primeras novelas). En este episodio, Gabriel de Araceli es un joven soldado de diecinueve años que está al servicio de Amaranta, una condesa que es madre de Inés, la joven de la que está enamorado.

Lord Gray

Es un combatiente inglés que viene a Cádiz para apoyar a los españoles en su lucha contra los franceses, que eran el enemigo común por aquel entonces. Este personaje, que es un rubio carismático, galán y atractivo, no le cae demasiado bien al protagonista, quien de él dice:

Ese inglés de los demonios, ese monstruo que nos ha enviado aquí la Gran Bretaña es el ser más odioso, más abominable que existe en la Tierra. Por mi parte, digo que le aborrezco, que le abomino; que sin piedad lo mataría, que me bebería su sangre…”.

Doña María

Es la condesa de Rumblar, una mujer ultra católica y extremadamente conservadora, es el personaje que representa, de forma exagerada, el tema del honor:

“¡Si alguna de mis hijas, si alguien nacido de mis entrañas ha dado motivo para que un hombre le dirija estas palabras, prefiero que muera ahora mismo, y yo detrás, antes que tolerar tal deshonra!”

También se ve, a través de este personaje, el machismo de la época, porque su hijo, don Diego, tiene plena libertad para salir y hacer lo que desee sin tener que rendirle cuentas a su madre mientras que, sus otras dos hijas, Presentación y Asunción, así como Inés, de quien se hace cargo legalmente, viven condenadas al más absoluto encierro.

Don Diego: no es uno de los personajes que más aparecen en la novela, pero es importante por estar comprometido con Inés, aunque ninguno de los dos se aman en realidad.

Asunción: es la mayor de las dos hijas y, a pesar de su carácter apasionado, su madre, dueña de su destino, pretende meterla a monja.

Presentación: es la hija menor y la más enérgica y atrevida, se escaquea para contemplar, con vivos ojos, el espectáculo de las sesiones de Cortes, ello a pesar del miedo que le infunde su madre, quien tiene reservado para ella el destino del celibato.

Inés: es la joven de la que está enamorado Gabriel. Es muy atractiva, responsable y muy honrada, pues está dispuesta a atribuirse la culpabilidad de los actos de Asunción y Presentación, que para ella son como hermanas. Inés es hija de la condesa Amaranta, y esta, a su vez, es prima de doña María. Las dos condesas, a su vez, están bajo la cabeza de la familia, que es la marquesa de Leiva.

Doña Flora

A este personaje ya lo presenté en Trafalgar, y lo cierto es que en esta novela aparece muy poco, así que me limitaré a decir lo que ya dije, que es una mujer soltera que está encaprichada con Gabriel y que reúne en su casa a gente que discute y debate sobre temas de política.

Opinión personal

Como he mencionado unas líneas más arriba, en este libro encontramos una doble vertiente política-dramática. Por ello, me veo en la necesidad de escribir una doble opinión:

En la primera parte, a pesar de su contenido histórico-político, que es quizá lo que puede resultarnos menos atrayente literariamente hablando, Galdós lo narra todo con tal perspicacia que parece que estemos en las mismísimas sesiones de Cortes y logra transmitirnos con gran peripecia las emociones de embriaguez y adrenalina que se vivió en aquel ambiente tan agitado en el que comenzaron a exaltarse por primera vez las ideas del liberalismo.

En cuanto a la segunda parte, la de carácter romántico-dramático, debo decir que la historia me ha gustado, que está llena de acontecimientos inesperados que nos van sorprendiendo y que nos mantienen enganchados durante toda la historia sin imaginarnos cómo finalizarán.

Por último, me siento en la necesidad de referirme brevemente al lenguaje. Ya me enamoré del lenguaje de Pérez Galdós cuando leí Trafalgar y en este otro episodio he vuelto a hacerlo, lo cierto es que adoro su prosa poética en la que se ve reflejada una clara influencia cervantina. En este libro, de hecho, se nombra en varias ocasiones a don Quijote; el autor recurre a él cuando describe a un personaje peculiar de los tantos que aparecen en la historia: don Pedro del Congosto.

Para terminar, quisiera añadir que recomiendo esta novela; es una lectura amena, está narrada con una prosa maravillosa y consigue engancharnos. Por otro lado, creo que es una manera muy atractiva de ilustrarnos sobre este periodo concreto de la historia; y es que, como digo siempre, los acontecimientos históricos resultan mil veces más interesantes cuando nos los narra Galdós que leyéndolos en los libros de historia.

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5 comentarios en “Cádiz, de Benito Pérez Galdós. Episodio nacional nº8”

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